Influencia del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio en la persona adulta mayor. Politanò A. y cols. ISSN 2215-5562. Rev. Ter. Enero-Junio de 2023; Vol. 17 N°1: 25-39.

 

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

Influencia del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio en la persona adulta mayor

 

Influence of the CORE work on the development of balance in the elderly

 

Título corto: Influencia del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio en la persona adulta mayor.

Autores:  Andrea Politanò1, Karol Hernández-Moncada2, Dylana Mora-Sandoval3, Marlene Roselló-Araya4, Erika Cyrus-Barker5.

Filiación: 1Terapeuta Físico independiente, Cartago, Costa Rica. 2Terapeuta Físico independiente, Heredia, Costa Rica. 3Terapeuta Físico independiente, Desamparados, Costa Rica. 4Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud-INCIENSA, Cartago, Costa Rica e Instituto de Investigación y Desarrollo Científico Académico-IIDCA, Universidad Santa Paula, Curridabat, Costa Rica. 5Escuela de Terapia Física, Universidad Santa Paula, Curridabat, Costa Rica.

Correspondencia: Andrea Politanò, correo electrónico: andreawpoli@gmail.com

Forma de citar:  Politanò A, Hernández-Moncada K, Mora-Sandoval D, Roselló-Araya M, Cyrus-Barker E. Influencia del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio en la persona adulta mayor. Rev Ter [Internet]. 2023;17(1): 25-39.

Financiamiento: ninguno.

Rev. Ter. Enero-Junio de 2023; Vol. 17 N°1

 

Conflictos de interés: los autores declaran que este artículo es original y se basa en la Tesis de Grado de su misma autoría: “Influencia del trabajo del CORE en el equilibrio en la persona adulto mayor”.

Fecha de envío: 21 de noviembre del 2022.

Fecha de aceptación: 2 de enero del 2023.

Abreviaturas: ACV, Antecedentes cerebrovasculares; ADN, Ácido desoxirribonucleico; HTA, Hipertensión Arterial; IMC, Índice de masa corporal; OMS, Organización Mundial de la Salud; PAM, Persona adulta mayor.

 

Resumen

Introducción: el entrenamiento de la musculatura central del cuerpo (CORE) constituye un elemento de vital importancia en la persona adulta mayor permitiendo desarrollar la fuerza, la resistencia, la flexibilidad y el equilibrio, los cuales son elementos claves para reducir el riesgo de caídas. Objetivo: analizar el efecto del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio y la disminución del riesgo de caídas en la persona adulta mayor. Metodología: estudio de revisión bibliográfica basado en evidencia sobre la Influencia del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio en la persona adulta mayor, utilizando bases de datos como: PubMed, Scielo, Elsevier, Tripdatabase, así como los siguientes descriptores y operadores boléanos: CORE AND stability, CORE AND Elder, Adulto mayor AND riesgo, Fisioterapia AND CORE, CORE AND strength adulto mayor, Risk fall AND elderly, Elder AND falls, CORE stability AND adulto mayor, CORE AND adulto mayor. Se eligieron 34 artículos científicos publicados entre el año 2016 al 2021, en idioma español o inglés. Según la clasificación de Sackett el 38,2% tienen un nivel de evidencia 1, 2,9% nivel 2, 14,7% nivel 3, 35,2% nivel 4 y 9% nivel 5. Resultados: los artículos revisados coindicen en la mención de los principales factores relacionados con el riesgo de caídas, en ellos se distinguen los intrínsecos y extrínsecos los cuales se deben de trabajar por medio de programas de entrenamiento que fortalezcan el CORE, incluyendo ejercicios de coordinación, velocidad, fuerza y resistencia como forma de prevención para el riesgo de caídas en el adulto mayor. Conclusiones: la prescripción del ejercicio físico debe ser individualizada y enfocada en el trabajo de velocidad, fuerza y resistencia para así aumentar la musculatura del CORE, mejorar la capacidad funcional, el equilibrio y disminuir el riesgo de caídas.

Palabras clave: accidentes por caídas, núcleo abdominal, adulto mayor, equilibrio postural.

 

Abstract

 Introduction: the training of the central musculature of the body (CORE) constitutes an element of vital importance in the elderly person, allowing the development of strength, resistance, flexibility and balance, which are key elements to reduce the risk of falls. Objective: the objective of this work was to analyze the effect of CORE work on the development of balance and the reduction of the risk of falls in the elderly. Methods: descriptive study of literature review based on evidence on the influence of CORE work on the development of balance in the elderly, using databases such as: PubMed, Scielo, El Sevier, Tripdatabase, with the help of the following Boolean operators: CORE AND Stability, CORE AND Elderly, Elderly Adult AND Risk, Physiotherapy AND CORE, CORE AND Elderly Adult Strength, Fall Risk AND Elderly, Elderly AND Falls, CORE Stability AND Elderly Adult, CORE AND Elderly Adult. 34 scientific articles published between 2016 and 2021, in Spanish or English, were chosen. According to the Sackett classification, 38.2% had a level of evidence 1, 2,9% level 2, 14,7% level 3, 35,2% level 4 and 9% level 5. Results: the reviewed articles coincide that the main risk factors related to the risk of falls must be worked on through training programs that strengthen the CORE, including coordination exercises, speed, strength and resistance as a form of prevention for the risk of falls in the elderly. Conclusions: extrinsic and intrinsic factors are a risk for the prevalence of falls in the elderly since they lead to functional deterioration. Therefore, the prescription of physical exercise must be individualized and focused on speed, strength, and resistance work in order to increase the CORE musculature, improve functional capacity, balance and reduce the risk of falls.

Keywords: accidental falls, abdominal core, aged, postural balance.  

 

Introducción

La estabilidad del cuerpo humano se proporciona a través de diferentes estructuras que van desde los pies hasta la cabeza. Todas ellas tienen una función imprescindible en el CORE, el cual es el centro balance corporal. Gamble1 define la estabilidad del CORE como el resultado del control motor junto con la actividad muscular del complejo lumbar, sacro y pélvico. Por otro lado, Alvarado et al2 hacen referencia al CORE como un “concepto funcional utilizado habitualmente para referirse de forma conjunta a las estructuras musculares y osteoarticulares de la parte central del cuerpo, sobre todo, del raquis lumbo-dorsal, la pelvis y las caderas”.

Calvo et al3 describen el CORE como 29 pares de músculos los cuales son:  erectores espinales, el latísimo del dorso, el cuadrado lumbar, los oblicuos externos e internos, el recto y el transverso del abdomen, los multífidos, los músculos rotadores y el psoas mayor. Con el envejecimiento, Bayona et al4 mencionan que la condición de los componentes óseos, musculares, tendinosos, ligamentosos y neuronales presentan cambios progresivos, disminuyendo el soporte, la estabilidad, los reflejos y la propiocepción. Según Herrero5 este conjunto de deficiencias proporciona una mayor dificultad en mantener el equilibrio y realizar los movimientos de la marcha, aumentando significativamente la posibilidad de caer y lesionarse.

Tomando en consideración que la persona adulta mayor (PAM) ha mostrado un crecimiento en los últimos años, el tema propuesto es de relevancia mundial ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que en el mundo hay unos 605 millones de personas de más de 60 años, una proporción que seguirá aumentando durante las próximas décadas6. Esto permite entender que la población meta requiere un análisis y una prescripción correcta de ejercicios a corto y largo plazo.

A partir del 2035, Costa Rica debe prepararse para un envejecimiento poblacional más marcado; para entonces, se espera que la mayor parte de la población se encuentre entre los 35 y 49 años, mientras que al 2045 el mayor porcentaje estaría en las edades de 45 a 59, y el número de personas con edades de 75 a más, siendo así un grupo notorio en la estructura de la pirámide poblacional6.

 

Envejecimiento

El envejecimiento biológico, es producto de la “acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un aumento del riesgo de enfermedad, y finalmente a la muerte”2. Sin embargo, según Rico-Rosillo et al7, la mala calidad de vida, el entorno social y las comorbilidades pueden conducir a un envejecimiento acelerado. Por otro lado, el envejecimiento activo es “un proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”5.

Existen múltiples cambios a los cuales se debe enfrentar una persona al entrar en la etapa de envejecimiento, entre ellas: adaptaciones en el ambiente familiar, social, laboral, personal. Hay que mencionar, además que, “el envejecimiento trae consigo una pérdida gradual de masa muscular (sarcopenia), fuerza (dinapenia), potencia (kratopenia) y funcionalidad”2.

En cuanto a la osteoporosis, alrededor de los 30 años, se produce un aumento de masa ósea que se mantiene estable durante 10 años en los cuales esa formación ósea es similar a la resorción ósea8. Luego de lo indicado, se comienza a detectar una pérdida ósea de 0,3 a 0,5% por año, esta pérdida se acelera en las mujeres a partir de la menopausia en un 3 a 5% por año durante 5 a 7 años, y luego disminuye la velocidad de pérdida ósea8. Todo ello trae como consecuencia las fracturas, que son “la pérdida de la integridad ósea”9, las cuales aumentan conforme avanza la edad.

Según Sacitharan10, la artrosis es una de las causas más comunes de discapacidad crónica en la PAM, debido a que el desgaste del cartílago de las articulaciones se relaciona con la tensión mecánica que se repite a lo largo del tiempo y con los cambios en las células de la articulación que destruyen gradualmente el cartílago, ocasionando dolor, rigidez, disminución de la movilidad, deformidad y osteofitos.

En relación con el sistema respiratorio, Suárez et al11 señalan que, a medida que aumenta la edad, se presenta un incremento de resistencias mecánicas en los pulmones, lo que produce disminución de la capacidad de estos, además, provoca una pérdida del tejido de sostén elástico, por otra parte, la caja torácica se altera por pérdida de elasticidad de los discos intervertebrales y calcificaciones costales.

Por último, se encuentra el sistema nervioso12,13, el cual es causante del deterioro en el adulto mayor, ya que hay una pérdida de peso, volumen cerebral, y de neuronas, de una manera irreversible, llevando a un deterioro cognitivo severo, que afecta la participación en las actividades de la vida diaria14.

 

CORE

El CORE se ubica en el centro de gravedad del cuerpo y dirige un correcto equilibrio de longitud, fuerza y patrones neuromotrices permitiendo una eficiente aceleración, desaceleración y estabilización lumbopélvica durante los movimientos15.

Vidal16 identifica el CORE desde un punto de vista funcional, ya que, al analizar un movimiento, todas sus estructuras actúan de manera conjunta para transmitir energía entre las extremidades, lo que favorece el movimiento y ayuda a la estabilización del cuerpo. Por otra parte, Rivera17 menciona que la importancia del CORE radica en la realización de actividades de la vida diaria, para realizar movimientos de manera controlada.

Para evaluar de manera mecánica la estabilidad del CORE es indispensable aplicar fuerzas que involucren cambios en su estructura, como lo es un cambio de dirección e intensidad. Consideremos ahora que debemos comprender cómo funcionan los componentes del CORE y brindar una estabilidad necesaria que provea una rigidez idónea para dar esa estabilidad y seguridad. En efecto, según McGill et al18 es necesaria una activación muscular suficiente para que la estabilidad sea adecuada a la tarea que se realiza, por esto las personas requieren contracción muscular para realizar cada una de sus actividades de la vida diaria.

Con respecto al movimiento, McGill et al18 señalan que la estabilidad suficiente es un objetivo en movimiento, que cambia continuamente en función de los pares tridimensionales necesarios para apoyar las posturas, y la rigidez necesaria en previsión de soportar cargas inesperadas, o para prepararse para la necesidad de moverse rápidamente, o para asegurar una rigidez suficiente en cualquier grado de libertad de la articulación que pueda verse comprometida por una lesión. La aptitud del control motor es esencial para lograr el objetivo de estabilidad en todas las condiciones posibles para el rendimiento y la prevención de lesiones.

La elección de los ejercicios de CORE para el diseño y prescripción de programas de entrenamiento se basa fundamentalmente en criterios de eficacia y seguridad. Como indica Gamble1, la programación debe ser individualizada basándose en las necesidades por mejorar de cada persona ya que mientras que algunos van a necesitar trabajar más estabilidad, otros van a necesitar mayor movilidad o una combinación de ambas.

Por lo tanto, entrenar y fortalecer los músculos de la zona media permite una mayor transferencia de fuerzas entre miembros superiores e inferiores, disminuyendo los trastornos de la marcha y el riesgo de caídas19.

 

 

Equilibrio, marcha y caídas

Los conceptos de equilibrio, marcha y caídas deben ser entendidos individualmente para brindar un abordaje terapéutico preventivo en la PAM.

Se relaciona directamente con la velocidad y agilidad, por consiguiente, depende de la capacidad que tiene el cuerpo para cambiar de dirección y mantener el centro de masa en la base de sustentación.

Existen dos tipos de ajustes de tono postural para mantener el equilibrio. El primero corresponde al equilibrio estático, y hace referencia a “la acción realizada para mantener la postura por medio de un control del tono muscular anulando las variaciones (de carácter externo e interno) que pudieran incidir en la posición”20. Por otro lado, se encuentra el equilibrio dinámico, y se refiere a una “acción de ajuste y control del tono postural que mantiene el cuerpo sobre la base de sustentación cuando el centro de gravedad se aparta de ella”21.

Bayona et al4 mencionan que existen otros componentes como lo son: el sistema visual, el somatosensorial, el vestibular, los cuales al actuar de manera conjunta brindan información específica y necesaria para adaptarse al ambiente. Esto debido a que el ser humano debe adaptarse y responder a demandas por la acción que desea realizar y las condiciones que presenta el entorno.

La marcha es un conjunto de actividades neuronales, musculares y sensitivas que involucra todo el cuerpo con el fin de desplazar el centro de masa en el espacio.

Por tanto, Herrero5, divide las fases de la marcha en dos grandes grupos: el primer grupo es la fase de apoyo, que a su vez consta de cinco movimientos: contacto inicial; fase inicial de apoyo, fase media de apoyo, fase final de apoyo y fase previa de oscilación. El segundo grupo es la fase de oscilación, en la cual destacan 3 puntos: fase inicial, media y final de oscilación.

Como se afirmó anteriormente con respecto a la marcha, los cambios relacionados con la edad pueden verse reflejados, según Herrero5 de la siguiente manera: disminución de la capacidad sintética de los osteoblastos, condrocitos declive de células madre, modificación de colágeno, acumulación de moléculas degradadas, disminución de hormonas y capacidad de reparación tisular. Al avanzar en edad, las PAM pueden padecer de marchar alteradas.

Como menciona Álvarez22, los factores de riesgo de caídas en la PAM se pueden dividir en dos grandes grupos: intrínsecos y extrínsecos. Los intrínsecos se subdividen por causas neurológicas, como los antecedentes cerebrovasculares (ACV) y las mielopatías; cardiovasculares, como la hipersensibilidad del seno carotídeo y el infarto de miocardio; músculo esqueléticas, como la artritis y las fracturas; y por ultimo las farmacológicas, como la polifarmacia.

Para los factores extrínsecos se pueden mencionar limitaciones a nivel estructural de la vivienda, como las escaleras, escasa iluminación; hábitos como caminar con calzados no adecuados o bien, consumo de alcohol o alimentación insuficiente.   

La alteración de la marcha no es un proceso único y común, por lo que se necesitan medidas de valoración para diferenciar cada condición y las consecuencias que comporta tanto a nivel físico como a nivel psicológico y social.

 

Escalas

Las escalas de evaluación funcional para los adultos mayores permiten obtener datos reales que clasifican cada PAM según un resultado numérico específico por cada prueba. En la tabla 1 se mencionan las escalas principalmente relacionadas con la PAM.

Tabla 1. Escalas de evaluación funcional en la persona adulta mayor

ESCALAS DE EVALUACIÓN FUNCIONAL

CRITERIO DE EVALUACIÓN

Escala de Berg

Se utiliza para valorar el equilibrio dinámico y estático23.

Test Timed up and go

Analiza la marcha para indicar si existe o no riesgo de caída24,25.

Test de Tinetti

Evalúa el equilibrio y la marcha26,27.

Índice de Barthel

Analiza las actividades básicas de la vida diaria28.

Escala de Lawton y Brody

Evidencia la dependencia e independencia del adulto mayor en las actividades de la vida diaria28.

Escala de riesgo de caídas

Precisa la probabilidad que una persona sufra una caída.

Fuente: elaboración propia basada en 23-28.

 

Metodología

Se identificaron 732 registros a través de la búsqueda en las bases de datos PubMed, Scielo, ElSevier y Tripdatabase; sin embargo, al aplicar los criterios de inclusión, tomando en cuenta solamente aquellos artículos científicos que fueran publicados del año 2016 al 2021 y que incluyeran adultos mayores institucionalizados o no institucionalizados, de sexo femenino y masculino mayores de 60 años ; y criterios de exclusión, siendo estos artículos que no fueran en inglés o español, además de excluir adultos mayores que presentan trastornos seniles, quedaron un total de 326. Se procedió a la revisión del título y resúmenes; se eligieron 57 artículos, de los cuales 34 artículos se leyeron en texto completo de acuerdo con la metodología y la población en estudio, los cuales se utilizaron para el capítulo de resultados (figura 1).

 

Imagen1

Figura 1. Diagrama de flujo del resultado de la búsqueda de estudios

Fuente: elaboración propia, 2022.

 

 

En la tabla 2 se observa la cantidad de artículos utilizados según tipo de estudio y nivel de evidencia, lo que nos permite tener una idea relativa de la disponibilidad de artículos científicos relacionados al tema propuesto.

 

Tabla 2. Clasificación de artículos utilizados según el nivel de evidencia

Nivel de evidencia

Tipo de estudio

Cantidad según tipo de estudio

Cantidad según nivel de evidencia

Porcentaje

 

1

Revisión sistemática de estudio de ensayos clínicos aleatorizados

5

 

13

 

38,2

Ensayo clínico aleatorizado controlado

1

Ensayo simple ciego aleatorio

1

Revisión sistemática y metaanálisis

6

2

Ensayo clínico con asignación adaptada

1

1

2,9

 

3

Estudio casos y control

3

 

5

 

14,7

Revisión sistemática de casos y controles

1

Revisión sistemática de estudios cohorte

1

 

 

4

Estudio observacional prospectivo

4

 

 

12

 

 

35,2

Estudio observacional

1

Estudio cohorte observacional

4

Estudio instrumental y empírico, con diseño comparativo y corte transversal

1

Estudio transversal con enfoque cuantitativo

1

Estudio experimental prospectivo

1

5

Revisión bibliográfica

1

3

9

Revisión narrativa

3

Total

 

34

100%

Fuente: elaboración propia, 2022.

 

Resultados y discusión

 

Factores de riesgo que conducen a una pérdida del equilibrio y caídas en la persona adulta mayor

Los factores de riesgo relacionados con las caídas en la PAM se distinguen en extrínsecos e intrínsecos22. Entre los primeros se hallan los relacionados con el ambiente, siendo los principales indicadores de riesgo de caídas para la PAM29. De ahí que, la terapia física se dirige principalmente a los factores de riesgo intrínsecos, los cuales están relacionados con cambios anatómicos y funcionales. En la tabla 3, se resalta, según los artículos examinados, siete factores de riesgo intrínsecos que, con mayor respaldo bibliográfico, influyen en la pérdida del equilibrio de la PAM, entre los que destacan: enfermedades crónicas y/o reumáticas, déficit visual, sexo femenino, deterioro cognitivo, obesidad, sarcopenia y fragilidad30-39.

 

Tabla 3. Factores de riesgo intrínsecos de caída en la persona adulta mayor

 Factor de riesgo

Autores que lo considera un factor de riesgo

Enfermedades crónicas y/o reumáticas

Johansson et al30, Ríos-Fraustro et al31, Smith et al32, Concha-Cisternas et al33, Dhargave et al34, Hernández-Cortés et al35.

Déficit visual

Johansson et al30, Smith et al32, Concha-Cisternas et al33, Dhargave et al34, Osoba et al36.

Sexo Femenino

Johansson et al30, Smith et al32, Dhargave et al34, Tabatabaei et al37.

Deterioro cognitivo

Ríos-Fraustro et al31, Smith et al32, Concha-Cisternas et al33.

Obesidad

Ríos-Fraustro C et al31, Hernández-Cortés et al35, Osoba et al36.

Sarcopenia

Concha-Cisternas et al33, Navarro et al38.

Fragilidad

Cheng et al39.

Fuente: elaboración propia basada en 30- 39.

 

Según la tabla 3, las enfermedades crónicas y reumáticas tienen mayor cantidad de respaldo bibliográfico, determinándose como un factor intrínseco para el riesgo de caídas en la PAM. Entre las patologías y alteraciones que puede llevar al factor de riesgo destacan: Diabetes, Hipertensión, Cardiopatías, Artritis, padecimientos neuromusculares y gastrointestinales31-35. Por lo tanto, las enfermedades de la PAM influyen de manera significativa en la pérdida de equilibrio.

El segundo factor de riesgo por número de respaldos bibliográficos es el déficit visual32-34,36, ya que el sistema visual tiene un rol fundamental para detectar posibles obstáculos, determinar la distancia y orientar la acción anticipatoria en una dirección segura para la persona.  Otro factor de riesgo con amplia relevancia es el sexo, identificando a la mujer como la más propensa para enfrentar caídas, debido a los cambios hormonales que alteran el componente óseo y el índice de masa corporal (IMC)31,32,34,37.

Otro punto es el deterioro cognitivo y la condición de obesidad, evidenciando cómo tanto el componente neuromotor y una mala condición física repercuten en la probabilidad de caídas en la PAM31,32,35.

Se considera, ahora bien, que las caídas por estimulación del reflejo de protección y del aprendizaje nociceptivo, a través del dolor, crean una condición de autolimitación en la realización de la actividad o actividades. Aunque parezca una contradicción esta alteración de la realidad debido al miedo puede provocar un efecto opuesto que aumenta el riesgo de caídas en la PAM, como consecuencia de una menor propiocepción, una mayor debilidad muscular o una disminución de habilidades motoras por el miedo a realizar dicha actividad. Esta condición se menciona también con el término FoF (del inglés fear of fall), traducido como miedo de caer, que aumenta el riesgo de lesiones graves por caídas de 3 y 7 veces40.

Por último, se pone en evidencia un estudio que identificó la población con un riesgo de caídas significativamente mayor en mujeres, no letrados, personas con bajos recursos económicos y desempleados37.

 

Trabajo fisioterapéutico del CORE mediante la coordinación y equilibrio para la prevención de caídas en la persona adulta mayor.

La PAM requiere de diferentes programas de entrenamiento y disciplinas que desarrollen el CORE, a través de los elementos de coordinación y equilibrio como forma de prevención del riesgo de caídas. La figura 1 muestra la prevalencia de respaldos bibliográficos encontrados para los programas de fuerza, equilibrio, resistencia, velocidad o disciplinas como lo son pilates y yoga, propuestos a la PAM.

 

Imagen1

 

Figura 1. Índice de respaldo bibliográfico de los programas de Terapia Física en la persona adulta mayor

Fuente: elaboración propia basada en 40-52.

 

Los programas de fuerza son los que presentan mayor respaldo científico, como se muestra en la figura 1, el cual concluye que el aumento de la fuerza de la musculatura del CORE en la PAM promueve mejor equilibrio41,44,52, mayor capacidad funcional44,51,52 y menor riesgo de caídas43,51, en particular con pacientes entre los 60 y 68 años41,44,49,51,52 no solamente en hombres, sino también en mujeres41.

Así mismo, el riesgo de presentar lesiones se debe al uso de cargas inadecuadas, trabajos enfocados en musculaturas o articulaciones pequeñas y estimulaciones repetitivas o complejas de las mismas estructuras. Es por ello por lo que los trabajos de fuerza mencionados se realizan proponiendo, según la población estudiada, ejercicios de tipo multimodales51, que combinan fuerza con diferentes modalidades como la aeróbica44, de estabilidad43,47,52 y tareas cognitivas41.

Con respecto a la propuesta enfocada en la coordinación y el equilibrio, la investigación propone los trabajos de Sannicandro48, Ponde et al50 y Lemos et al51, los cuales demuestran una mejora del equilibrio estático y de la estabilidad como resultado de programas de ejercicios de CORE previamente evaluadas con las respectivas escalas: Get Up and Go48, test de caminada de 10 metros50 y la escala de Berg51.

            Los programas de resistencia tienen también efectos en favor de la prevención en el riesgo de caídas, mejorando el equilibrio estático, el equilibrio dinámico y el balance compensatorio45,46. Así mismo, la velocidad refleja una mejora en la escala de Berg, incrementando la condición de independencia de la PAM36 y disminuyendo el riesgo de caída.

Además, se menciona que la velocidad de marcha se relaciona con el riesgo caídas, sucede a través de los siguientes componentes: el rendimiento funcional, el equilibrio y la cognición; todas evaluadas a través de la escala de Berg y de la velocidad para levantarse de la silla48,36.

 

 

Efecto del trabajo del CORE en el desarrollo del equilibrio en la persona adulta mayor

Para comprender mejor el tratamiento fisioterapéutico se deben analizar los principales factores de riesgo de manera individual, para así trabajar la coordinación y el equilibrio.

Como primer factor de riesgo se encuentra el déficit visual. El objetivo de la rehabilitación se centra en facilitar estrategias que ayuden al desempeño de las actividades cotidianas, así como habilidades para que el paciente mejore su capacidad propioceptiva y vestibular. Para ello, el terapeuta debe realizar una evaluación mediante la escala de riesgo de caídas, para así poder brindar un abordaje especifico a cada persona, dando a conocer los puntos y el enfoque de la intervención32. Luego, se debe realizar el plan de trabajo, el cual debe centrarse en dos puntos. El primero consiste en brindar estrategias para mejorar el ambiente, por medio de corrección de barreras arquitectónicas, así como educación a la familia46. El otro punto, consiste en fortalecer la musculatura por medio de trabajo en superficies estables e inestables32. Por lo tanto, se debe trabajar en el fortalecimiento de la musculatura del CORE.  Así mismo, es necesario siempre fomentar la marcha para evitar la presencia de atrofia muscular, y en cambio, buscar la mayor inserción de la PAM en la sociedad53.

El segundo factor de riesgo que se debe abordar es el sexo femenino. Como se mencionó anteriormente, las mujeres presentan más caídas que los hombres, lo cual se atribuye a una mayor variabilidad en los patrones de marcha33, la longitud del paso, el tiempo del paso, el ancho del paso, la velocidad de balanceo y el tiempo de doble apoyo son mayores en comparación con los hombres. Para intervenir la población femenina es necesario iniciar una evaluación, aplicando escalas como lo es la prueba de Timed up and Go y escala del Riesgo de caídas32,45. Esto conduce a un abordaje centrado en el fortalecimiento de la musculatura del CORE mediante ejercicios de equilibrio estático y dinámico46, utilizando técnicas como Pilates52, ya que esta estructura debe estar fortalecida para tener buen equilibrio y mejor propiocepción45. Es por esto que el ejercicio físico contribuye para prevenir lesiones favoreciendo en las transferencias de cargas desde los axiales a lo apendicular, mejorando así el balance y el riesgo a las caídas.

El tercer punto por tratar es la obesidad, ya que la inactividad física y aumento de grasa corporal produce una disminución de la masa y fuerza muscular, y causa cambios en los rangos de movimiento y alteraciones en la marcha54, disminuye la velocidad del paso, y baja el desempeño físico-funcional. Por lo tanto, para su intervención se debe realizar una evaluación funcional55 como lo es la escala de Barthel35, y así dar un tratamiento donde se aumente la masa muscular y se mejore la fuerza, también a través de intervenciones multifactoriales55 y evitando, además, la incidencia del riesgo de caídas asociado a la obesidad sarcopénica56.

El cuarto factor de riesgo corresponde a la fragilidad, debido a la relación mecánica entre hueso y músculo, ya que se necesita de la fuerza del músculo para una adecuada formación de la masa ósea y la disminución de la actividad física origina pérdida de tejidos, lo cual conduce al riesgo de caídas38. Para ello se debe evaluar la dificultad para levantarse, estar en bípedo o caminar mediante la Escala de Timed up and Go, la escala de Tinetti y la escala de riesgo de caídas39. Por lo tanto, ejercicios de resistencia, de fuerza y propiamente ejercicios del CORE en superficies estables o inestables mejoran la masa muscular y por ende serían menos propensos a sufrir caídas43,52.

Como último factor de riesgo se tiene la sarcopenia. Desde un enfoque fisioterapéutico es fundamental la realización de ejercicios de resistencia progresiva, de equilibrio, flexibilidad y aeróbicos16; de ahí que los ejercicios enfocados en el CORE son de gran beneficio para aumentar la fuerza y el funcionamiento de los músculos ayudando en el equilibrio, en la dificultad para caminar y mantenerse de pie, por ende, se previene el riesgo de caídas en la PAM con sarcopenia38. El principal objetivo en la prescripción del ejercicio es la mejora de la masa muscular y la función, en donde el programa de entrenamiento debe ser dinámico y enfocado a los grupos musculares de las extremidades inferiores, utilizando movimientos concéntricos y excéntricos los cuales son importantes para la movilidad y la marcha17.

Conclusiones

Los factores intrínsecos y extrínsecos son un riesgo para presentar debilidad muscular.  La evidencia ha demostrado que el ejercicio físico beneficia la fuerza, velocidad y resistencia, mejorando la coordinación y el equilibrio para obtener un aumento de la musculatura del CORE y prevenir caídas.  Por lo tanto, el fisioterapeuta debe realizar una evaluación y valoración funcional objetiva de la PAM con el fin de formular objetivos específicos para dosificar y prescribir los ejercicios dinámicos y acordes a las necesidades y capacidades de cada persona.

 

Referencias Bibliográficas

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